HOSPITAL ABRAHAM PIÑEYRO: LA PESADA HERENCIA

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La ASOCIACIÓN CIVIL VIVA LA VIDA con periodistas de LA VOZ DE LOS BARRIOS recorrieron las instalaciones del Hospital Interzonal ABRAHAM PIÑEYRO para informar a la población como cambió el hospital después de las promesas electorales de la Alianza Cambiemos en 2015. Era de pensar en una administración superadora con una gobernación abocada al cuidado de la salud pública, pero nada de eso sucedió. De los millones de dólares de préstamos con que se endeudó la provincia nada llegó a Junin, ni para arreglar una gotera. Las pocas obras que se hicieron, se hicieron mal y/o no fueron prioritarias, tal es el caso de la construcción para residentes, una inversión colorida mientras hace cuatro años que se llueve y se inunda el sector de oncología, el edificio de psiquiatría se encuentra abandonado, y una viga en el sector de esterilización se cayó 7 veces y se han puesto unos hierros de sostén.

Esta nota periodística también podría titularse “Entre el amor y la desidia”. En cada piso que recorremos, en cada rincón, en cada sala hay historias de cariño, de amor y solidaridad por parte de enfermeras y médicos, personal de trabajo, administrativo y pacientes. Nos comentó Miriam que en una oportunidad, entre ellos, compraron madera para hacer un bajo mesada y los internos de las unidades penales existentes en Junín hicieron el trabajo. Pasaron muchos días y nadie de mantención se ponía de acuerdo para instalarla, “venía uno y decía que como no lo habían hecho ellos no tenían la obligación de emplazarlo, venía otro y daba otra excusa, y así hasta que una vez un paciente enfermo de tuberculosis que estaba al tanto de los “ires y venires”, luego de haber recibido el alta y pasados algunos días volvió al hospital pidiendo permiso para instalarla. Hoy somos el único piso que tiene bajo mesada”, concluyó Miriam.

En pediatría, una Dra. nos informó que al demorar la administración en reponer una balanza fue y compró una, además puso cortinas y entre algunos campañero/as pintaros algunas salas. Y así las historias de cariño y solidaridad se van sucediendo… El Rotary Club, entre otras instituciones, colaboran permanentemente con el hospital, al que los juninenses adoptaron como patrimonio propio.

La otra cara de la moneda son los parientes de los pacientes, que hacen los que no hacen en sus domicilios, no cuidan como es debido el lugar, ensucian y escriben las paredes. Suceden robos como ocurrieron en Pediatría, donde hurtaron sábanas, frazadas, y hasta una estufa alógena. “El año pasado nos robaron un saturómetro grande de esos que se enchufan” nos dice una de las funcionarias. La limpieza y la higiene en algunos sectores dejan mucho que desear. “…Es que figuran 58 mucamo/as pero en realidad son 22 y si contamos los que están de vacaciones y con carpetas médicas son muchos menos”, nos comenta Susana cuando le preguntamos por residuos patológico el borde de una de las escaleras.

LA TRISTE REALIDAD DE LOS TECHOS

Todos los techos en todos los pisos, en su inmensa mayoría se llueven, y la humedad hace su trabajo depredador.

LOS DETALLES DE LOS BAÑOS

El pobre trabajo de mantención en los baños se nota al percibir que en su inmensa mayoría faltan o están rotas las tapas y pierden los inodoros y canillas. Algo tan simple y tan molesto para los pacientes que las autoridades salientes no supieron solucionar.

UN PAISAJE DE ROTURAS Y ABANDONO

Así vemos las fachadas externas que dan a calle Alberdi. Rajaduras, vidrios rotos, desidia, escombros y al llegar a la guardia vemos instalaciones inauguradas sin terminar, producto de la premura de las elecciones pasadas. Los estacionamientos después de las lluvias son verdaderos barrizales. Árboles y una hilera de pinos que hacía de contención de vientos y tormentas fueron arrancados y no se ven signos de reforestación.


COCINA Y LAVANDERÍAS QUE SE ENFRENTAN

Se ha construido una moderna cocina con un diseño interesante, pero ya la campana no funciona, se rompió, y las cámaras de frío enfrentan problemas. No hay un sistema de ventilación eficiente que contemple a los trabajadores de la cocina. Lo más asombroso que a pocos metros, solamente separado por un pasillo vemos el sector de lavado donde llegan sabanas, fundas y frazadas conteniendo gérmenes y virus de las personas internadas. Los responsables de la cocina tienen que garantizar que los alimentos estén inocuos y no expuestos a la contaminación. El personal en su momento de la inauguración planteó la necesidad de separar uno y otro sector con vidrios justamente para prevenir la contaminación de los alimentos. Además a los arquitectos les quedó pequeña lo que es la despensa de mercaderías.

EL SECTOR DE PSIQUIATRÍA ES EL ÚLTIMO OREJÓN DEL TARRO

Divididos por un biombo, en al cuarto piso, los pacientes siquiátricos se hacinan en salas pequeñas de hasta tres camas. Los televisores directamente no funcionan, así como los aires acondicionados. En invierno la calefacción cuando no anda, calefacciona de más, a tal puntos que se han llegado a recalentar los cables y producido incendios. Un lugar totalmente inadecuado para ese tipo de pacientes.

EL MOBILIARIO ES UN DOLOR DE CABEZA

“Hace añares que no se renueva el mobiliario, las patas de las camas por el tiempo y la humedad se oxidan y hay que cortarlas, cada vez están más bajitas, faltan bandejas para comer, mesitas de luz y sillas…” se queja una enfermera que se había entusiasmado con las promesas de cambio.

EL NEGOCIO DE LOS TELEVISORES

“… Ustedes son del diario, ¿no? mi nombre es Victorio Pesarecci, con dos “c”, no con “s”. Escriba que nos cobran $100 pesos por una ficha par ver televisión que dura ocho horas, pero cuando está apagado el aparato te sigue comiendo la ficha…, escriba que eso es un abuso, porque quien viene al hospital no tiene plata, somos jubilados de la mínima…”

Texto, reportaje y fotografías de Hèctor Pellizzi y Ruben Cusano para el Portal VIVA LA VIDA

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